“¿Cuáles empresas y qué países se benefician con esta cruzada anticorrupción latinoamericana?”

Juan Valerdi

El economista Juan Valerdi analizó el caso Odebrecht, que puede poner en jaque a buena parte de la clase política latinoamericana, desde la geopolítica. “Pedir un gigantesco ‘que se vayan todos’ puede ser funcional a intereses muy poderosos”, describió.

Por Enrique de la Calle

APU: Usted insiste en que el caso de Odebrecht debe ser pensado más allá del problema de la corrupción. ¿Es así?

Juan Valerdi: El caso de Odebrecht excede lo que tiene que ver exclusivamente con la corrupción latinoamericana. Así lo venden los medios. Si uno se queda solo en eso y piensa “qué bueno que por fin la Justicia le pone el cascabel al gato” se pierde el bosque: que es la puja de poder detrás de todo esto. ¿Cuáles son las empresas y qué países se benefician con esta cruzada anticorrupción latinoamericana? No digo que no se pagaron sobornos, porque eso está claro. Pero se juzga el problema como si fuera solo de Latinoamérica y eso ocurre en todo el mundo. Y además se piensa que con eso se van a resolver todos los problemas. Pedir un gigantesco “que se vayan todos” puede ser funcional a intereses muy poderosos que se van a beneficiar con esa crisis de la dirigencia política local.

APU: Para que quede claro: ¿Cuál es la importancia de Odebrecht?

JV: Junto a otras compañías constructoras de Brasil, en este siglo XXI, ha sido un exponente de cómo el país vecino se ha metido de lleno en ser una potencia de mundo. Odebrecht está entre las primeras empresas del mundo en obras muy importantes, como hidroeléctricas, líneas de alta tensión, gasoductos. Ya era una empresa grande pero ahora tiene una dimensión mundial. En buena medida, fue financiada por el Estado brasileño, a partir de su banco de desarrollo (BNDES). Eso molestó a empresas muy grandes del mundo, de países desarrollados, que eran financiadas por organismos internaciones de crédito. Y que eran las que ganaban todas las licitaciones.

APU: Usted ve, entonces, un problema de geopolítica.

JV: Hay que ver qué estuvo pasando en el mundo en los últimos 15 años. No se puede dejar de lado que la explosión expansiva de Brasil y de toda la región a partir del precio de las materias primas, hizo que el gigante latinoamericano tuviera un lugar preponderante a nivel mundial. Con sus empresas, como Odebrecht, como punta de lanza. No podemos dejar de ver que detrás de este caso judicial, que tiene implicancia en toda Latinoamericana, hay un intento de poner en crisis a toda una clase política, que no es la más lúcida ni transformadora. Pero esa crisis golpea el proyecto de Brasil potencia y con ello el de una región unida y con un determinado lugar en el concierto de naciones. Hay una puja de intereses a nivel mundial. No hay que olvidar por último que se trata de una región muy rica en recursos naturales.

APU: ¿Cuál es el papel de Odebrecht en Argentina?

JV: No sé si tiene sentido analizar cuáles obras realizó esa empresa, aunque es conocida la del soterramiento del Sarmiento. Odebrecht y otras empresas brasileñas han sido actores muy importantes de la explosión de la obra pública en la región a partir del aumento de las materias primas y alimentos que exportamos. Muchas veces, Odebrecht venía y se asociaba con empresas locales de construcción. Así funciona el ABC de la lógica de las empresas multinacionales de la construcción. No pueden dejar de asociarse a aquellas empresas que están ligadas con los actores políticos a los que tienen que sobornar. Si se tira de la piola de Odebrecht se va a llegar a empresas locales, grandes o pequeñas, ligadas a la clase política.

APU: Se está entonces ante una situación muy compleja. Por un lado, está la agenda de la corrupción, que tiene su gravedad en términos políticos, ya que genera un distanciamiento entre la sociedad y sus dirigencias. Por otro, está el riesgo de un “que se vayan todos”, que debilite a toda la clase política regional con su impacta en términos geopolíticos. ¿Hay salida?

JV: Lo señalás correctamente. Si se da un “que se vayan todos” generalizado hay que entender que el poder nunca queda vacante, lo ocupa alguien siempre. Si no lo ocupa la clase política, que puede ser barrida por un actor judicial que supuestamente está velando por una agenda tan loable como la lucha contra la corrupción, lo va a ocupar otro actor. No niego que la región tenga niveles altos de corrupción, como también existen en otros lugares del mundo. Utópicamente podríamos pensar que va a aparecer una nueva clase política impoluta que se va a financiar quién sabe cómo. Porque otro tema que no se discute tiene que ver con el financiamiento de la política, que es espúreo en la mayor parte del mundo. Eso no va a pasar en el corto plazo. Lo que sí va a emerger es un actor con vínculos con el poder judicial y con los poderes internacionales, como son las empresas multinacionales y los países que están detrás de ellas. Y van a venir sin tantas trabas por los derechos laborales y por los recursos naturales. Ese es el riesgo que podemos correr. Ojo, que luego de los “políticos corruptos” pueden venir poderes multinacionales peores. Se van todos y vienen las multinacionales…


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